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¿Es el amor una droga?

  • Por: GERARDO MORENO
  • 06 ABRIL 2017
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¿Es el amor una droga?

Recibo la primera cita de la tarde. ¿Razón por la que mi paciente me visita? Porque hace cinco meses terminó una relación de casi cuatro años y está devastado, no puede más con la ansiedad y le resulta imposible dejar de pensar compulsivamente en su ex. Me comentó que hace unas semanas se estaba sintiendo mejor, pero que la última semana se dedicó a «stalkear» en redes sociales y descubrió que su ex estaba saliendo con alguien más, por lo tanto, no podía con el dolor de su corazón (literal) y con el ardor de su ego (literal también.) 

Todos los síntomas regresaron y más agudos. La opresión en el pecho, insomnio, cero hambre, poco enfoque e incluso, hasta bañarse le daba repele. Por un lado, sabía que lo mejor que pudo suceder era terminar la relación y por otro lado le “trastornaba” saber que ya no iban a estar juntos. Naturalmente la relación había sido muy tóxica, pero con muy buen sexo (la combinación más adictiva que puede darse en un romance.)

Mi paciente sabía que eventualmente iba a estabilizarse y que las piezas del rompecabezas de su vida regresarían a su lugar y me decía: “Gerardo, por favor dame algo para no sentir está agonía.” Yo no soy psiquiatra, por lo tanto, no puedo recetar medicamento y cuando noto que un paciente puede necesitarlo, lo refiero con un especialista; sin embargo, mi paciente es de esas personas que de antemano te dice: “a mí no me gusta tomar pastillas.”

¿Por qué el amor es una droga? Obviamente el amor no es una sustancia, no obstante, el estar “enamorado” genera un delicioso cóctel de sustancias y neurotransmisores que el cerebro libera (muy agradables) y prácticamente la sensación se podría comparar a cuando una persona consume drogas y anda “high.”  

Comparemos la adicción al amor con la adicción a una substancia. ¿Qué sucede cuando alguien adicto suspende el consumo? Entra en un estado llamado abstinencia, es decir, cuando el cuerpo y el organismo le gritan: “¡Quiero más, sólo un poco más!” Lo mismo ocurre cuando terminas con alguien que amas e incluso. Tu cerebro (no el corazón, como muchos creen) entra en estado de abstinencia al no recibir caricias, palabras, arrumacos que la ex pareja le proporcionaba, por lo tanto, “sienten enloquecer.”

A los adictos se les da medicamento para que puedan atravesar ese período con menos síntomas. ¿Y qué pasa cuando terminas una relación y no quieres “medicarte”? Muy sencillo. Así como un alcohólico necesita alejarse al cien por ciento del alcohol y de ser posible, evitar lugares y eventos donde se consuman (sólo en la etapa inicial), de igual manera, cuando alguien está atravesando los síntomas de la “abstinencia del amor” y decide no medicarse, aquí le traigo «la receta en cinco pasos para no morir de amor» libre de químicos, pero con altos índices de colesterol (¡porque se requiere de muchos huevos!):

1. Corre, ejercítate, ¡muévete! La actividad física libera endorfinas que, invariablemente, te harán sentir mejor. Por lo menos, si no logras perder la esperanza, ¡te aseguro que perderás peso! 

2. Elige bien a quién contarle tu drama. Evita estacionarte en victimilandia y andar gritando a los cuatro vientos tu dolor. Asegúrate de no saturar a las personas con la misma cantaleta y evita ser monotemático, es decir, además de tu drama, conversa de otros temas y procura hacer planes para salir o distraerte. 

3. Déjate de hacerte güey y acepta que no es necesario volverte a sentar con tu ex para “cerrar el ciclo” y regresarle el martillo o el cepillo de dientes que dejo en tu casa. Créeme, ¡no le urgen! 

4. Borra, elimina y bloquea a tu ex de todas tus redes sociales. No importa si tu ex piensa que eres una persona ardida. Lo vas a hacer por ti, no por tu ex. Es por salud mental, tranquilidad emocional y es una buena dosis de ansiolítico, porque no estarás martirizándote y armando diez mil historias de terror en tu cabeza por lo que tu ex publique. 

5. ¡Se vale llorar! Recuerda que para salir hay que entrar. ¿Quieres dejar de llorar? Entonces llora. ¿Quieres que te deje de doler? Abandónate al dolor. No podrás recuperarte si no reconoces y válidas lo que sientes. 

Con determinación y alta dosis de colesterol, es decir, ¡muchos huevos! Aceptando y entendiendo que no hay fórmulas instantáneas y que en su momento todo estará en su lugar. Siguiendo estos pasos te aseguro que la recuperación será menos tormentosa. Un día también podrás reconocer que lo que sucedió era lo único que podía suceder y es cuando terminarás por comprender que todo en la vida es perfecto y que todo pasa y no pasa nada. Sólo haz tu parte y compromete contigo. Nos leemos pronto y ¡anótele!

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