Columnas

Delirios de persecución y algo más

  • Por: ERNESTO SALAYANDIA GARCÍA
  • 26 ABRIL 2018
  • COMPARTIR
Delirios de persecución y algo más

Emergencia 060

Ahí estaban, yo los veía, escuchaba sus voces, oía sus pasos, yo los sentía que estaban adentro de los ductos de los aires de mi casa, dos tipos, el supuesto amante de mi mujer y un cómplice que querían bajar a mi casa a matarme, corrían de un lado a otro, atrás de los techos y paredes de mi casa, esa casa a la que mi madre le decía, el Castillo de Drácula, era enorme, como enorme mi adicción a la cocina, la que noche tras noche me secuestraba en verdaderas escenas de pánico y terror, mi ansiedad se disparaba al por mayor, sus voces, sus risas y pasos me volvían loco, no lograba consolidar el sueño y dormía con dos cuchillos en las manos, veía claramente mensajes de muerte en las paredes de mi casa.- Púdrete cabrón, vas a morir.- Te vamos a matar.- Muérete culero .- Veía los mensajes por todas partes y todo el tiempo,  y las letras, que yo leía, que yo veía,  con tinta sangre escurrían, leía los mensajes en las alfombras y luego cuidadosamente echaba talco para que se pudieran ver las hullas de las pisadas de los tipos que me están hostigando, amenazando y burlándose de mí, de  repente, colocaba papel periódico echo bolas o trapos y los impregnaba de alcohol, les prendía fuego, salían corriendo,  escuchaba las pisadas aceleradas dentro de los ductos y yo corría tras de ellos, queme mi casa cuatro veces, los policías municipales fueron infinidad de noches a mi llamado al número de emergencia, al 060, inspeccionaba, corroboraban mis versiones, tomaban nota y después de dos horas o más de inspección, se retiraban, sin novedad en el frente, no había nada, más que la loca de la azotea me dictaba , mis pensamientos, psicóticos, patológicos, obsesivos, me decían todo lo contrario, perdí el sano juicio, perdí la razón y me volví loco con mis obsesiones, queme mi casa 4 veces, los techos y paredes quedaron ahumados, mas, el humo apestaba en cada rincón del llamado Castillo de Drácula. 

Alcohol y drogas me trastornaron

Con el tiempo, confirmo en mi propia experiencia, el severo daño que me provoco el abuso en el consumo de sustancias toxicas, veo, como activaba me mente enferma, esa mente enferme que se esconde en mucho, en mí no, yo viole a mi esposa muchas veces, la violente par que tuviera relaciones conmigo y sé que pocos lo comprenden, menos lo aceptan, pero mis excesos, me cambiaron, el alcohol me volvió neurótico, violento, la cocaína, activo a la loca de la azotea, los fármacos generaban en mi depresión, me convertí en un maniaco depresivo, caía en la cama ante la más mínima provocación, me volví aislado, refugiado en mis especulaciones, sufriendo en secreto, siendo por demás egocéntrico, se, como moldearon mi personalidad y muchos joven marihuanos, no lo aceptan cuando les regalo la historia de mi vida, luego, pasan los años y me revelan.- Ernesto, oigo una voz en mi mente.- Platico con el diablo.-  Veo a la Santa Muerte.- comienzan a tener delirios de percusión, delirios auditivos, como los borrachos, como cualquier mediocre que se atasca de sustancia, el cristal, los vuelve locos, h hecho, el los drogadictos maten sin consideración a sus propias madres e hijos, mientras, alguien como yo, anda por ahí alertando a los niños, a que les sigan no a las drogas, motivándolos con el grito d VENCEREMOS A LAS DROGAS!!!! 

Tuve que  perderlo todo

Esta enfermedad, perra, La Saliva del Diablo, me hizo trizas, desgarro cualquier sensación de vida, mato mis sueños, violo mis ilusiones, extermino mi presente y mi futuro, me volví loco, me quede solo, por supuesto, que fueron muchas pérdidas, perdí mi trabajó, me encantaba mi programa de radio, La Voz de Chihuahua, después de humillarla, denigrarla, hostigarla, insultarla, maltratarla, mi mujer se fue, me abandono, me quede solo con mi cocaína, mis pastillas y mi alcohol, mas mi morfina, hundido n depresión, enfermo físicamente, secuestrado por mi mente enferma, perdí tiempo, salud, dignidad, perdí la esencia de la vida.



Continúa leyendo otros autores

DEJA TU COMENTARIO