El encuentro entre el presidente ruso Vladimir Putin con su par chino Xi Jinping en Beijing días atrás provocó conjeturas de que esas dos grandes potencias podrían aliarse contra Washington en una serie de temas.
Moscú y Beijing se han apoyado mutuamente en su oposición a la expansión de la OTAN hacia exrepúblicas soviéticas y en respaldar la posición China hacia Taiwán.
Pero la relación sigue siendo desigual. China está en auge económico y político mientras que Rusia está cada vez más aislada e inclinada hacia tácticas vistas durante de la Guerra Fría, como la intimidación de países