El primer acto del choque de estilos fue para Guardiola.
Y eso que por poco no fue un combate nulo, unas tablas a nada. Más que nada porque el Atlético se negó a jugar y el City apenas pudo hacerlo, al menos en el último tercio del campo ante el overbooking de jugadores cerca del área de Oblak.
Pero entró Fodden para revolucionar el duelo y encontrar a De Bruyne, que tuvo su ocasión y no la falló -suma cinco goles en los últimos cinco partidos- para disgusto del Cholo, que ya no podrá plantear el envite de vuelta a esperar como en el Etihad.